Cómo abordar un diseño gráfico profesional y eficaz. 10 consejos


Las cuestiones básicas que debes tener en cuenta al desarrollar un encargo de diseño de comunicación gráfica.


Objetivos de diseño gráfico. Ilustración de Rodrigo L Alonso



Crear y publicar mensajes por medio de la gráfica está hoy día al alcance de cualquiera. En la actualidad es muy habitual confundir las herramientas con los conceptos. Pero un trabajo de diseño y comunicación con un enfoque profesional, requiere ser abordado de un modo más reflexivo, funcional y estratégico.

No hay que olvidar nunca que diseñar "es pensar antes de hacer las cosas".

Estos diez puntos te pueden ayudar a realizar con un cierto método tu proceso creativo:

1. Lo primero que necesitas es una idea, un concepto, una historia que contar. En este sentido, el briefing de diseño debe guiarnos muy especialmente en los primeros momentos. Se puede pensar que el briefing fija unos límites y reduce la libertad creativa, pero también supone un importante desafío. 

2. Se trata de comunicación, no de decoración. Debes tener unos objetivos claros, que has de cumplir. Estos objetivos marcados pueden ser tanto funcionales como de marketing

3. Utiliza, en la medida de lo posible, un único lenguaje visual, que sea coherente y acorde con el conjunto y con los objetivos que se persiguen y con las personas a las que nos dirigimos con nuestro mensaje. Aquí el estilo de diseño que adoptemos en el proyecto puede ser importante. No hay que olvidar que -como explica y defiende Milton Glaser- el diseño trabaja a partir de convenciones, de lenguajes, de clichés ya conocidos por el público, que reconoce a priori y los hace suyos. Por eso, no es necesario "casarse" ni "militar" en un estilo de diseño determinado, cuando lo que se busca es un objetivo de comunicación.

4. Dirige claramente el foco de atención. Para ello, utiliza recursos visuales como la jerarquía, el contraste, el movimiento o la asimetría. 

Color en el diseño gráfico. Ilustración de Rodrigo L. Alonso
Tipografía en el diseño gráfico. Ilustración de Rodrigo L. Alonso

5. Trabaja con el texto y con la tipografía como si fueran imágenes. En el caso de las fuentes, con mucho cuidado y cuantas menos familias diferentes utilicemos mejor.

6. Elige los colores con una intención y teniendo en cuenta sus significados y su interacción entre ellos, nunca por tus gustos personales, aunque esto último es más fácil decirlo que aplicárselo uno mismo. 

7. Reduce al máximo el número de elementos visuales del diseño. No debe sobrar nada que pueda confundir el mensaje principal y su estrategia de diseño. Esto es especialmente importante tanto en el uso de los colores como en el de los tipos de letra, citados en los dos anteriores consejos. 

8. No temas al espacio en blanco. No es necesario llenarlo todo. Si es posible, contribuye al descanso de nuestros lectores/usuarios porque ya llegan bastante fatigados. 

9. El diseño que estás haciendo no es para ti; es para otros y debes intentar conocer lo mejor posible quienes son los “otros”. Esto es lo que diferencia los conceptos de arte y diseño: el encargo. El lugar donde se sitúa la diana no lo pones tú, sino que lo colocan el cliente y el publico al que te diriges.

Empatizar con las personas que forman nuestro público es básico para saber lo que quieren, lo que buscan, lo que les gusta para, así, decidir cómo expresamos nuestro mensaje de la forma más apropiada y convincente.

10. Intenta ser original y olvídate de lo que está de moda. No seas esclavo de las tendencias, simplemente porque "todo el mundo las sigue” y se olvidan rápidamente en cuanto aparece otra nueva. Perseguir lo atemporal como objetivo es una buena opción, siempre que el encargo y las condiciones de marketing lo permitan.


10 consejos del diseño gráfico. Ilustración de Rodrigo L. Alonso

  • En resumen: el diseño es un plan para colocar distintos elementos de la mejor manera para lograr un objetivo o propósito.


Estos diez consejos que te ofrezco aquí son, en buena medida, una mera disculpa para reunir y recordar algunas cuestiones que se consideran claves en el diseño y la comunicación visual y que cualquier profesional debe tener presente a la hora de abordar un proyecto de comunicación visual desde una perspectiva estratégica.

Poetas ilustrados

Walt Whitman sigue siendo uno de los poetas más admirados a los 200 años de su nacimiento. Otros escritores como León Felipe o García Lorca manifestaron siempre su veneración hacia él. Estas ilustraciones también son un pequeño homenaje a los poetas.



Walt Whitman. Ilustración de Rodrigo L. Alonso
Walt Whitman y sus Hojas de Hierba.  Rodrigo L. Alonso.


De este gran poeta norteamericano se ha celebrado recientemente su aniversario y se ha aprovechado para reeditar su obra esencial, Hojas de Hierba, en diferentes formatos y por distintos sellos editoriales, así como estudios y biografías del autor y el personaje.

!Oh capitán, mi capitán!, versos escritos por Whitman y dedicados al presidente Abrahan Lincoln, fueron popularizados universalmente gracias a El club de los poetas muertos, película dirigida por Peter Weir y protagonizada por Robin Williams, que sin duda inspiró y acercó a millones de personas al universo de la poesía y a la figura del venerable barbudo.

La obra de este singular poeta norteamericano y muy especialmente de su Hojas de Hierba (Leaves of Grass), poemario que fue puliendo, ampliando y reeditando a lo largo de toda su vida, como una obra expansiva, viva, mutable, que iba creciendo con él y con su entorno. Se publicó por primera vez en 1955, y rompía con todos los convencionalismos literarios de la época, situándose en lo que hoy definiríamos como “experimental”.

Whitman, nacido en Long Island (1819-1892), de origen humilde, autodidacta, siempre se mostró como un radical defensor de la Democracia y de sus principios más profundos, en las diferentes ocupaciones que tuvo: carpintero, impresor, maestro, periodista, editor, auxiliar en hospitales de campaña durante la Guerra de Secesión.


El poeta León Felipe. Ilustración de Rodrigo L. Alonso


León Felipe y la paráfrasis del Canto a mi mismo


Song of Myself (Canto a mi mismo) es el poema central y el corazón de Hojas de Hierba. Nadie mejor para entender ese universo de Whitman que acercarnos a su más ferviente admirador, el poeta español Leon Felipe, que tradujo su obra del inglés al castellano y publicó su Paráfrasis de Canto a mi mismo.

En su particular homenaje, León Felipe presenta este extenso poema de Whitman como su momento más luminoso, donde están contenidos su doctrina y su mensaje, como “una sinfonía donde no falta ningún instrumento, ninguna voz, ningún paisaje”:

Quiero yo presentaros a este poeta
Se apellida Whitman
Pero Dios le llama Walt.

No tiene familia.

Es hijo de la tierra más que de la sangre, como todo norteamericano legítimo. Que en esto se diferencia del europeo. Y en esto se diferencia también el pionero del conquistador.

No tiene genealogía.
(...)
 Le basta con saber que todos fueron hijos, como él, de la tierra y el viento, de esta tierra y de este viento de América.

León Felipe, que nunca dejó de lado su propia condición de exiliado y de hombre con conciencia de su tiempo y fiel a sus ideas, vio en Whitman al “hijo de la tierra más que de la sangre”, al “viejo camarada de Long Island”.

En cuanto al Canto a mi mismo, León Felipe afirmaba, “no es más que una invitación al heroísmo que se le hace al average man, al hombre de la calle”.

En cierto modo, León Felipe, consideró a Whitman, además de un modelo literario inspirador, su alter ego en la asunción de un compromiso ético, social y político, pues, como señaló Luis Cernuda, para los dos “el poeta es un profeta y no un artista, un profeta no tanto en el sentido de vidente, sino de dirigente”.

También León Felipe adoptó como Walt Whitman esa actitud unificadora que consideraba su trabajo como una sola cosa, un libro, un conjunto de hojas que van modificándose con la vida y sus avatares: “Toda mi poesía -escribía León Felipe- no es más que un solo y único poema”.


Federico García Lora, poeta en Nueva York. Ilustración de Rodrigo L. Alonso

La Oda de García Lorca a Walt Whitman


También Federico García Lorca dejó escrito un hermoso y emocionado poema titulado Oda a Walt Whitman, dentro de su obra Poeta en Nueva York:
(...)
Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.


Tipografía y legibilidad

Cómo se mide la legibilidad o facilidad para la lectura de un texto compuesto y diseñado con familias tipográficas y sus variaciones.


Cuentahilos  para observar la definición y resolución de los tipos de letra. Fotografía de Rodrigo L. Alonso

La eficacia de un mensaje escrito depende de su legibilidad y de su lecturabilidad; y de lo que se ha dado en llamar microtipografía y macrotipografía.

¿Pero cómo sabemos si nuestro mensaje tipográfico es eficaz? ¿Podemos conocer el grado o nivel de legibilidad de un texto por parte de un lector?.

La legibilidad es una cuestión que depende de diferentes factores, además -por supuesto- del soporte de lectura donde se presenta la publicación, del papel si es un medio impreso o de la resolución, el brillo y el tamaño de pantalla del dispositivo.


La tipografía como comunicación


El mensaje tipográfico, como cualquier otro proceso de comunicación intencionada, cuenta con sus tres elementos básicos: un emisor, un canal y un receptor.

El emisor utilizará un código gráfico y tipográfico centrado en la búsqueda de la legibilidad o descodificación rápida y cómoda, ademas de factores psicológicos que acerquen y atraigan al lector.

El canal tendrá que superar las interferencias en la transmisión del mensaje debido al "ruido ambiental" de diseños deficientes o soportes inadecuados.

El receptor finalmente realizará la decodificación del mensaje apoyado por un diseño eficiente, legible, comprensible y atractivo, que hace uso de tendencias o estilos reconocibles y cercanos.


Métodos para medir la legibilidad


Son distintos y variados los métodos de investigación que se utilizan para analizar la eficacia en la comunicación, es decir, la facilidad de la lectura de los diferentes mensajes tipográficos.

Es cierto que la legibilidad es un factor cambiante. y depende en gran medida de aquello a lo que estamos acostumbrados a ver y a leer.

Estos son algunas de las formas y los enfoques a la hora de medir la legibilidad que se ha aplicado en las diferentes investigaciones sobre la eficacia tipográfica:
  1. Velocidad de lectura. La cantidad de texto que podemos leer en un tiempo limitado. Se realiza con un text posterior de comprensión del texto leído.
  2. Medición del movimiento del ojo. Se realizan con la ayuda de equipos electrónicos que miden y registran los desplazamientos de los ojos (Eyetrack).
  3. Medición de la fatiga al leer. Este método no aporta realmente pistas sobre legibilidad tipográfica, aunque muestra el nivel de cansancio en el ejercicio de la lectura, lo que puede ser interesante en algunos casos.
  4. Velocidad de la percepción de la lectura, especialmente de la legibilidad de las letras y de los símbolos gráficos.
  5. Percepción según la distancia entre los ojos y las letras o los símbolos. Utilizado para carteles, publicidad exterior y señalización.
  6. Percepción según la visión periférica.
  7. Según el parpadeo de los ojos durante la lectura: cuanto mayor sea el parpadeo menor es la legibilidad. Este método ha sido muy cuestionado.
  8. Visibilidad objetiva, medida con diferentes filtros.


Señalización en Aeropuertos. Rodrigo L. Alonso
La importancia de la claridad tipográfica, del contraste, del tamaño y de la distancia en las señalizaciones.

El set tipográfico para la legibilidad


Unas recomendaciones básicas que nos ayudarían a componer y a diseñar un mensaje escrito eficaz y atractivo pasaría por  el cuidado de seis elementos:


  • El tipo de letra
  • El ancho de linea
  • El Espacio entre lineas
  • El color y el contraste
  • La Organización tipográfica
  • El tamaño y las proporciones de los elementos tipográficos.


Las familias tipográficas


Cada uno de los diseños de tipos o familias de letras que conocemos corresponden a un periodo de la historia y están inevitablemente unidos a ese momento en el que fueron creados.

Algunos tipos se diseñaron con condicionantes o retos difíciles como conseguir aprovechar más el espacio en una publicación, o lo que es lo mismo, que entraran más caracteres y palabras en cada página impresa. Así nacieron las primeras cursivas o "itálicas", y por esta razón se encargó el diseño de la Times New Roman a Stanley Morison.

En resumen, la legibilidad es un factor básicamente físico, es decir, dependiente y condicionado por las limitaciones sensoriales de los lectores. Pero también es una cuestión psicológica (atracción o rechazo...) y cultural (reconocimiento, adhesión...).

Rótulos.

La tipografía también exige "legibilidad" en los espacios públicos.

Cómo iniciarnos en la meditación


Cómo empezar a meditar según la práctica del Buda. Infografía de Rodrigo L. Alonso.


Las claves para empezar a meditar están en la mente, en la respiración y en la postura que adoptamos. Esta sencilla infografía te muestran la práctica del Buda.


Parar cada día y detenernos para estar en calma durante un rato es una buena decisión que nos va a beneficiar en aspectos importantes para nuestra vida cotidiana. Cuando nos proponemos dejar nuestra mente quieta durante un rato, únicamente pendiente de nuestra respiración lenta y profunda, empezamos a cambiar: disminuye el ritmo de nuestra respiración normal pero se hace más intensa, disminuye el ritmo cardiaco y la presión sanguinea.

El proceso hacia la calma es un proceso al principio difícil, pues los pensamientos y las inquietudes  reclaman constantemente nuestra atención. Pero poco a poco la ansiedad se reduce y sentimos la relajación y el descanso.

Con esta infografía sobre cómo aprender a meditar, he tratado de ilustrar y explicar los aspectos esenciales de la meditación, de la misma forma que lo hacía -salvando las distancias- el Buda.

La postura que adoptamos y la respiración -que convertimos en consciente- nos conduce a calmar poco a poco nuestra mente, a descargarla para que se cargue después de la energía más positiva.



Los colores de La Boca

FOTOENSAYO

El color, protagonista en la ciudad. Uno de los barrios más populares y singulares de Buenos Aires se identifica inmediatamente por sus casas pintadas con vivos colores.


La Boca en Buenos Aires. Foto Rodrigo L. Alonso



La Boca en Buenos Aires. Foto Rodrigo L. Alonso
La Boca en Buenos Aires. Foto Rodrigo L. Alonso



La Boca en Buenos Aires. Foto Rodrigo L. Alonso


Barrio de La Boca en Buenos Aires. Foto: Rodrigo L. Alonso

El barrio de la Boca es conocido mundialmente por el Boca Juniors, equipo de futbol que lanzó al estrellato a Diego Armando Maradona y por su estadio, La Bombonera. Aunque, también se relaciona inevitablemente con el tango, que forma parte de su paisaje sentimental: siempre suena un bandoneón* en sus calles, especialmente en la entrada de Caminito, la arteria principal del barrio.

Pero este auténtico barrio de Buenos Aires es identificado visualmente por los vivos colores  de sus sencillas y humildes edificaciones.

A mediados del siglo XIX se asentaron allí, junto al Riachuelo y cerca del puerto, emigrantes italianos y españoles. Aprovechando la pintura sobrante que se utilizaba para pintar las barcazas del puerto, los vecinos de La Boca recubrieron y decoraron las paredes de chapa ondulada con que habían construido sus casas.

El resultado es un catálogo de colores saturados y atrevidos: verdes, amarillos, rojos, añiles, anaranjados, malvas... y otros difíciles de nombrar; colores combinados unos con otros, creando sabia o aleatoriamente, interacciones cromáticas, de tonos y matices.

Hoy La Boca es un inevitable foco de atracción turística donde paran autobuses repletos de visitantes que pululan en torno a Caminito y visitan museos como el de Bellas Artes de La Boca Benito Quintela Martin, la Fundación Proa de Arte Contemporáneo o el Museo de la Pasión Boquense.


*Un acordeón de reducidas dimensiones, ideal para acompañar en la calle, con su sonido inconfundible, a los cantantes y bailarines de Tango.

Músico tocando el bandoneon. Foto Rodrigo L. Alonso


Fachada en La Boca. Foto Rodrigo L. Alonso


Barrio de La Boca. Foto Rodrigo L. Alonso



Estas imágenes fueron tomadas a finales de los años ochenta, utilizando película diapositiva Velvía de Fujicrome, emulsión que se caracterizaba por la obtención de colores saturados.




El Madrid gráfico de Tierno Galván

FOTOENSAYO

En los años 80´ las medianerías de las plazas del centro de Madrid se convirtieron en grandes lienzos de colores. La capital de la "movida" también se expresaba gráficamente, al igual que otras capitales en el mundo. Antecedente directo del actual arte urbano.



Medianería en Madrid. Tierno Galván. Foto: Rodrigo L. Alonso
"La paz no se consigue sin esfuerzo. Si quieres la paz trabaja por la paz".  Enrique Tierno Galván.
Plaza del Carmen, junto a la Gran Vía de Madrid.


Medianería en Madrid. Puerta Cerrada. Foto: Rodrigo L. Alonso
Calle Segovia y entrada a la Cava Baja.


Medianería en Madrid. Puerta Cerrada. Foto: Rodrigo L. Alonso
Plaza de Puerta Cerrada, junto a calle de Toledo.

Medianería en Madrid. Puerta Cerrada. Foto: Rodrigo L. Alonso
Murales pintados en medianerías de la plaza de Puerta Cerrada.

Aquellos años, Madrid fue conocida como "capital de la movida", y su símbolo político e institucional, Enrique Tierno Galván, el "viejo profesor". La ciudad renacía con fuerza de un oscuro letargo de tristes tonos grises.

Una curiosa confluencia se produjo entre las nuevas instituciones elegidas, los denominados "ayuntamientos democráticos", y los jóvenes, ya desencantados, que se pusieron a crear música, arte, diseño, cómics... con todo el desparpajo del que eran capaces. Ambos polos se retro alimentaron, y las dos partes supieron aprovecharse de aquella situación nueva.

Eran intervenciones públicas en la ciudad, planificadas y en muchas ocasiones utilizadas como una forma de camuflaje de la degradación, la fealdad y la ausencia de planificación urbanística que dejaba  a la intemperie esos muros en mitad de una plaza o de una calle. En algunas zonas industriales de Europa, Japón o Estados Unidos también se han utilizado estas intervenciones para "suavizar" el impacto de los paisajes industriales.

Las iniciativas imaginativas no se hicieron esperar. El escenario del degradado centro de Madrid comenzó a mostrar su lenguaje gráfico y colorista en las medianerías disponibles de la Plaza de Puerta Cerrada, de las cercanías de El Rastro en la Ribera de Curtidores o en la Plaza de El Carmen, detrás de la Gran Vía, pintaron murales que cubrían paredes y fachadas completas artistas plásticos y diseñadores como Alberto Corazón.


Medianería pintada junto a Rastro en Madrid. Foto: Rodrigo L. Alonso
Plaza de Cascorro e inicio de la calle Embajadores.

Medianería pintada en Lavapies en Madrid. Foto: Rodrigo L. Alonso
Medianería pintada en Lavapies.

Medianería pintada en el centro de Madrid. La Bobia años ochenta. Foto: Rodrigo L. Alonso
Medianería pintada juntos al café La Bobia.

El Rastro y sus aledaños era uno de los puntos de encuentro de los jóvenes de las diferentes "tribus", sensibilidades y posturas de aquellos años. La Bobia  era uno de los lugares de reconocimiento.

La ciudad como museo


Las calles y las plazas de la ciudad se imaginaban como un museo al aire libre, un espacio abierto para los mensajes gráficos y la convivencia plástica; no solo como un soporte de reclamos publicitarios, comerciales o señaléticos. En sus planes estaba sacar el arte a la calle y hacer cotidiana su observación.

Hubo en aquellos primeros años de los "ayuntamientos democráticos" experiencias imaginativas como la del Museo Abierto de la Ciudad, en Fuengirola, un municipio turístico donde coexistían las antiguas casas bajas con los nuevos bloques de mayor altura. A la vista quedaba al descubierto un buen número de medianerías que se utilizaron para crear un auténtico museo al aire libre, con la participación de artistas contemporáneos como Canogar, Saura, Palazuelo, Clavé o Chillida.

Este arte público en las plazas y calles de la ciudad relacionan la pintura, la ilustración o el diseño con la arquitectura, la política, la sociología, el comercio y la planificación urbanística. Una contribución a cambiar el aspecto de la ciudad


Medianería pintada en Berlín. Foto: Rodrigo L. Alonso
Medianería pintada en Berlín. Mediados de los años 80´.

Fernand Leger, ya hablaba de “la adaptación del color a la arquitectura” refiriéndose a “esos murales fruto de la colaboración entre arquitecto y pintor en interés mutuo y con unos objetivos sociales”. Y es que el uso del color en la arquitectura, en un sentido estructural, ya fue propuesto y experimentado en los primeros años 20´ del siglo XX por alguna de las vanguardias artísticas de la época, como De Stij, liderada por Teo Van Doesburg y Piet Mondrian.

Los murales en las calles y plazas no eran algo inédito en algunas ciudades de Europa y de América, pero para la España de aquellos primeros años ochenta, se trataba de un terreno sin explorar por razones obvias.


Madrid: arte urbano hoy


En la actualidad, el Ayuntamiento de Madrid, a través de su Servicio de Paisaje y Arte Urbano, gestiona y promueve intervenciones de este tipo, centrándose especialmente en barrios de la periferia, como Tetuan, Vallecas y Carabanchel, o zonas donde el caos y la ausencia de planificación urbanística ha dejado estos "lienzos en blanco".

Se trata, en palabras de los responsables municipales actuales, de "buscar una mejora o regeneración de la ciudad a través de pequeñas intervenciones efímeras". Espacios públicos para mostrar el arte en la calle.

Lo que resulta curioso es que, para este Ayuntamiento, según manifiestan en sus medios y sus exposiciones, todo comienza con el siglo XXI, "donde surgen experiencias innovadoras de incorporación de arte efímero en la ciudad con apoyo institucional". Para ellos no existe ni ha existido nada de lo mostrado en estas fotos de los primeros años ochenta. ¿Es "adanismo" o es olvido?.


Medianería pintada en Marqués de Viana en Tetuán.
Intervenciones en medianerías de la Calle Marqués de Viana, en Tetuán.


Junto a la estación de Chamartín. Foto: Rodrigo L. Alonso.
Muro pintado junto a la estación de Chamartín.



El lenguaje gráfico de la psicodelia

Psicodelia. Foto polarizada y posterizada. Rodrigo L. Alonso.


O cómo traducir en imágenes las alucinaciones caleidoscópicas de la contracultura.



La psicodelia fue un movimiento artístico, alternativo y contracultural, nacido en la Costa Oeste de los Estados Unidos durante la segunda mitad de los años 60´ del pasado siglo XX.

Este movimiento estaba estrechamente vinculado a la música rock y a los estilos de vida hippies de la época. Se manifestaba básicamente –además de la moda y las indumentarias de sus seguidores– en el diseño gráfico de los discos y los posters anunciadores de los conciertos de los diversos grupos.

Lo psicodélico tenía también una conexión directa con representaciones visuales caleidoscópicas, influidas por las drogas alucinógenas, como el LSD, o ácido lisérgico, que perseguían traspasar las “puertas de la percepción” descritas por Adoux Huxley así como por las filosofías y místicas orientales.


Portada LSD del Dr. Thimothy Leary

Gráfica psicodélica


El estilo gráfico propio de la psicodelia es fácilmente reconocible. Básicamente trataba de plasmar y representar cómo debía ser ese estado y esa música que iba a transformar la percepción, a distorsionar, a recrear sensaciones nuevas y alucinógenas.

Las imágenes se distorsionaban hasta hacerlas irreconocibles, al igual que las tipografías, cuyas letras se basaban, en muchos casos, en las formas retorcidas y ornamentadas del Art Nouveau, a veces realmente difíciles de leer e interpretar.

También los colores se utilizaban de una forma totalmente opuesta a las convenciones funcionalistas y a la lógica de la rueda cromática, basadas en las combinaciones basadas en la armonía y el contraste.

Los autores de estos diseños iniciales, como Victor Moscoso, Wes Wilson o Peter Max, se inspiraban también en tendencias artísticas emergentes en aquel momento como el Op Art (Optical Art), el Pop Art, además de las imágenes victorianas o las viñetas de los cómics underground de Robert Crumb y las recargadas ilustraciones de Rick Griffin.


Portada de Forever changes, del grupo Love.
Psicodelia en estado puro en la portada de Forever changes, de Love.


Portadas de albumes del grupo Cream.

  • Fotos polarizadas, posterizadas, distorsionadas, hipersaturadas… colores como vibraciones y letras como jeroglíficos.

Beatles, primero


La meca del arte psicodélico más atrevido era la ciudad californiana de San Francisco, que albergaba, además de los "veranos del amor", el Bill Grahan Filmore West, donde se celebraban habitualmente los conciertos de grupos como Greateful Dead, Jefferson Airplane, Cream, Jimmy Hendrix o Cannet Heat.

Sin embargo, fueron los Beatles, desde Inglaterra, los que adelantaron en el mercado discográfico, algunos de estos rasgos gráficos en sus discos entre 1965 y 1968. Así, en Rubber Soul ya se observa la distorsión, tanto de la foto del grupo como de las letras del título del álbum. En los dos años siguientes el despliegue imaginativo de Revolver, Sgt. Pepper´s y Yellow Submarine revolucionaron de forma meteórica y definitiva el lenguaje gráfico de las portadas de los discos, proponiendo alternativas visuales muy diferentes a las habituales hasta ese momento.


Cartel anunciador de concierto en el Filmore. Diseño de Wes Wilson.

Hipgnosis


El grupo británico Pink Floyd, emblema y paradigma de la música psicodélica en sus primeros años, con álbumes como A Saucerful of Secrets (1968), More (1969), Ummagumma (1969) o Atom Heart Mother (1970), supo sugerir y presentar ese universo de sensaciones y atmósferas en el diseño de las cubiertas de sus álbumes, que ya iban mucho más allá de la composición de su portada.

Esos hallazgos fueron gracias al estudio gráfico Hipgnosis, que –con sus trabajos creativos realizados para distintos grupos musicales– consiguió distanciarse de las habituales convenciones, pronto convertidas en tópicos expuestos hasta la saciedad por la publicidad y los medios de comunicación de la época, que utilizaba este lenguaje gráfico como recurso para dirigirse a un público juvenil e “inconformista”.


El fin de estos excesos gráficos psicodélicos comenzó a adivinarse con la aparición del denominado  Álbum Blanco de los Beatles a finales de 1968. El diseño de su portada y del conjunto de las cubiertas de estos dos elepés era totalmente blanco; sólo se podía leer en caracteres reducidos: The Beatles. Era obra del artista británico Richard Hamilton, en aquel momento ya consagrado bajo la cotizada etiqueta de Pop Art.

Del Jazz como una de las bellas artes


Músico de jazz tocando el contrabajo. Ilustración de Rodrigo L. Alonso



Un estilo de música siempre vinculado a las imágenes: la pintura, la ilustración, la fotografía o el cómic.


El jazz, expresión de la música creativa del siglo XX, ha vivido una evolución en paralelo a la de otras artes y expresiones visuales y plásticas.

En ambos casos, tanto pintores modernos como músicos de jazz, reclamaban libertad de expresión, nuevas reglas, nuevos estilos y defendían una resistencia frontal al academicismo.

El jazz, desde su nacimiento y desarrollo en las primeras décadas del siglo anterior, impactó y fascinó por su puesta en escena, con sus luces y sus sombras, por sus identificación con la noche, por el ritmo y el atrevimiento de sus improvisaciones. Era lo que Cocteau denominó, refiriéndose a sus músicos, “los coloristas de la noche”.


Músico de jazz tocando el saxo. Ilustración de Rodrigo L. Alonso


Pintura, diseño, ilustración


Ya en 1913, el futuro “embajador” del Dadaismo, Francis Picabia, al poco de llegar a Nueva York, pintó su Chanson negre, inspirado por unos músicos de blues. También Fernand Léger, y después, Picasso, Matisse y Mondrian, entre otros, firmaron obras con título y temática relacionada con el jazz. Por su parte, el Art Decó, imperante en los años veinte, incorporó a su repertorio estético esa “Era del Jazz” provista de la sofisticación del swing y del exotismo afroamericano.

También encontramos muestras de esta colaboración entre artistas plásticos de vanguardia y el jazz en portadas de discos de los años cincuenta y sesenta. Así, De Chirico diseñó la cubierta de Misterioso, para Thelonious Monk; Pollock aportaba la imagen a un decisivo disco de Ornette Colleman, titulado Free Jazz.

Por su parte, Josef Albers, en otro tiempo maestro de la escuela Bauhaus y estudioso del Color, diseñó siete cubiertas de discos de jazz para el sello Command, basadas en la línea, el círculo y el cuadrado, fiel a una filosofía minimalista, bastante alejada de lo que se hacía por aquellos años.

Caso distinto fue el de Andy Warhol, que en los últimos años 50´, ilustraba portadas para el exquisito sello Blue Note, antes de alcanzar el estrellato en el Pop Art, con sus obras serigrafiadas de Coca Cola y Marilyn Monroe.


Músico con sombrero tocando el saxo. Ilustración de Rodrigo L. Alonso


Cine, foto y cómic


Pero el jazz no ha estado asociado únicamente a la pintura, a la ilustración o al diseño. También el cine, como arte nacido en los inicios del siglo XX, se ha inspirado y ha bebido de la creatividad de esta música desde sus comienzos. Basta recordar que la primera película del cine sonoro, estrenada en 1925, se titulaba The Jazz Singer (El Cantante de Jazz) y que las películas, hasta la llegada del cine sonoro, eran acompañadas por músicos que improvisaban en las salas durante su proyección.

En el campo de la fotografía, son muchos los que se han sentido atraídos por ese clima del jazz, por la magia de sus músicos presentados como personajes, por la luz de los escenarios de los clubes nocturnos, por sus inevitables clarooscuros y sus atmósferas siempre cargadas. Profesionales de largo recorrido como William Claxton o Guy Le Querrec han mostrado las diferentes caras del mundo creativo de estos músicos, contribuyendo a configurar –junto a otros fotógrafos– un cliché, a veces algo tópico y simplificador del mundo del jazz.

Finalmente, el cómic, como otro arte –visual y literario– nacido y desarrollado también en el siglo XX, se ha acercado al mundo del jazz, tomando su entorno y sus personajes como materia prima para contar historias gráficamente. Muñiz y Sampayo, desde Argentina; Guido Crepax en Italia y, naturalmente, Robert Crumb, pionero del cómic underground norteamericano, que ha dado vida magistralmente a sus “héroes” del blues y del jazz.

Los signos tipográficos como imágenes

Los tipos sirven para facilitar la lectura y dotar al contenido de un estilo visual. Las familias no solo se componen de las letras. En cada fuente completa se han diseñado también signos ortotipográficos, como guiones, paréntesis, corchetes o llaves. También ellos se convierten en imagen.



Signos ortotipograficos. Tipos de bigote. Rodrigo L. Alonso




Los llamados signos tipográficos que se utilizan en ortotipografía forman parte de una familia tipográfica completa. Estos signos pueden ser de entonación (¿? !¡), pueden ser signos contenedores (...), {...} o [...], o pueden ser diferentes tipos de comillas ("..."). 

Todos estos signos enriquecen el lenguaje y su comprensión a la hora de leer un texto compuesto tipográficamente. Por eso es tan importante, al diseñar una fuente pensada para la lectura, incluir,  valorar y cuidar estos signos para que sea completa. 

Al realizar esta "broma" tipográfica e infográfica con las principales clasificaciones de familias (romanas, mecanas y lineales) nos podemos dar cuenta de que, en muchas de estas familias, no se diferencian suficientemente las formas gráficas de algunos signos, como en este caso, las "llaves", que hemos utilizado para convertirlos en bigotes.


Personajes en busca de una historia

Mujeres y hombres, niños y adultos, jóvenes y ancianos... Ciudadanos, vecinos, gente corriente, que busca una historia, su lugar, su espacio y su tiempo.



En la calle, caminando, observando, pensando, esperando, reivindicando, dudando, participando, protestando... son ciudadanos de a pie que quieren ser oídos; que no les engañen ni les decepcionen una vez más.

Es una galería de personajes diversos que a menudo veo en la ciudad cuando camino. 

Se trata de una pequeña muestra de bocetos que resurgen de sus cenizas, pues los dibujé hace ya unos cuantos años. Ahora permanecen a la espera para ver si alguien -algún buen amigo- quiere adoptar a alguno de estos personajes... siempre en busca de autor.


Ilustración "La chica de anteayer", Rodrigo L. Alonso
La chica de anteayer. Rodrigo L. Alonso.